Causas de una mala alimentación

Según un nuevo estudio, el 10,7 por ciento de las muertes cardiovasculares en España,  se deben a problemas con la dieta, y la mortalidad total relacionada con esta causa se situó en 43 personas por cada 100.000 habitantes. 

Sin ir más lejos, un total de  44.617 españoles murieron en 2016 por causas cardiovasculares derivadas por una mala nutrición. Un dato extremadamente alto si valoramos que la causa de la mortalidad, es un hábitos sencillo de mejorar y  que muchas personas no valoran.

Estas personas que no dan importancia a su alimentación,  les preguntaría ¿cuantas veces acabas introduciendo un alimento a tu cuerpo, al cabo de una semana? Y al cabo de un mes? ¿Y, un año?  Si todos sabemos que fumar es malo y tiene unas consecuencias reales, porque no somos conscientes que comernos un producto industrial, elaborado en una fabrica puede provocar las mismas consecuencias o más.  Todo ello se define en una causa, falta de educación alimentaria.

Todos los datos mencionados anteriormente, son fruto de un estudio de investigación  internacional liderado por la Universidad Martin Luther Halle-Wittenberg (Alemania), la Universidad Friedrich Schiller Jena (Alemania), nutriCARD y la Universidad de Washington (Estados Unidos), que ha sido publicado en la revista European Journal of Epidemiology.

El estudio, también revela que los países donde el consumo de productos integrales, semillas o frutos secos es bajo, se asocia a una mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares.

Alimentos para evitar enfermedades cardiovasculares. 

Como siempre, debemos recalcar que no existe ningún alimento ni formula mágica que nos “salve” de padecer una enfermedad, pero cuanto más nos cuidemos, menor será la probabilidad de contraer una patología.

Según indican los estudios, los alimentos con un alto contenido en grasas saludables, como son los;  monoinsaturados y los diferentes tipos de ácidos omega 3 poliinsaturados, entre los que se encuentran el ALA (alfa-linolénico), el DHA (docosahexaenoico), el DPA (docosapentaenoico) o el EPA (ecosapentaenoico).

Estos ácidos grasos se encuentran mayormente en el aceite de oliva, en las semillas, frutos secos, aguacate y pescado azul. Por lo que debemos marcarnos un hábito diario de introducir el aceite de oliva (tanto para cocinar como para aliñar) y además, aportar una ración al día del resto de los alimentos nombrados anteriormente.

Además del contenido en estas grasas, estos alimentos también contienen una alta concentración de sustancias antioxidantes (como es la vitamina E), otro elemento que ayuda a mejorar la salud cardiovascular.

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