Los gordos delgados, no por ello más sanos.


Una persona gorda, pero con una vida poco sedentaria, puede tener  en realidad una salud mucho mejor que alguien delgado que no se mueve del sillón.

Todos tenemos el típico amigo que sigue una dieta insalubre, come a deshoras y en cantidades ingentes y no ha practicado ejercicio en la vida. Pero aún así, sin que logremos entender por qué, está delgado como un pincel. Probablemente tengamos envidia, pero no deberíamos. Nuestro amigo es lo que se conoce como un “gordo delgado” (skinny fat, en inglés) y probablemente guarda en su flácido vientre una bomba de relojería.

Lo cierto es que esta gente, con un metabolismo mágico, cree que los problemas de la obesidad no les atañen. Pero no es cierto: tienen las mismas papeletas, o más, de padecer diabetes de tipo 2, hipertensión, colesterol y unos niveles de azúcar fuera de control. El Índice de Masa Corporal (IMC) es quizás el indicativo más sencillo para saber si una persona sigue una dieta adecuada, pero no es ni de lejos el único, y falla para diagnosticar a estos “gordos delgados”.

Las personas con un peso normal, pero grandes niveles de grasa corporal, son las que presentan un mayor riesgo de padecer problemas metabólicos“Veo a este tipo de gente todo el tiempo”, asegura el doctor Daniel Neides, director médico del Instituto del Bienestar de la Clínica Cleveland en un reportaje en Time. “Por fuera parece que tienen una salud de hierro, pero por dentro son una ruina”. El fenómeno de los “gordos delgados” es, además, tremendamente común. Y preocupa a los médicos.

Por su consulta, explica Neides, pasó un paciente de 46 años de edad, con un peso normal y un IMC considerado saludable. Pero, cuando decidió dejar de tomar su medicación para la hipertensión, tuvo un ictus. Desde entonces está en una silla de ruedas.

Un fenómeno muy común

Un estudio de 2008 aseguraba que uno de cada cuatro estadounidenses con peso normal tiene algún tipo de problema derivado de hábitos de vida poco saludables: hipertensión, colesterol, diabetes… De hecho, según un estudio de 2013 publicado en el American Journal of Cardiology, las personas mayores con un IMC normal, pero altos niveles de grasa corporal, tienen un mayor riesgo de padecer problemas cardiovasculares. Estos hallazgos fueron corroborados por otro estudio de 2014: las personas con un peso normal, pero grandes niveles de grasa corporal, eran las que presentaron un mayor riesgo de padecer problemas metabólicos, y las que más murieron debido a estos.

Puedes mirarte a un espejo después de atiborrarte a dulces y pensar que estás sano, pero quizás por dentro tu cuerpo está pidiendo clemenciaEl tipo de grasa más peligrosa es la que se almacena en las vísceras, que es genéticamente distinta a la subcutánea, pero no se ve tan fácilmente. Esto hace que una persona gorda, pero con una vida poco sedentaria, tenga en realidad una salud mucho mejor que alguien delgado, pero que no se mueve del sillón. “La gente se fija en la gente que es obesa, aunque no tenga problemas metabólicos porque practica ejercicio, pero no nos hemos dado cuenta de que hay muchísima gente con un ICM inferior a 25 que no está en forma y corre un gran riesgo”, explicaba el doctor Timothy Church en un estudio de 2012, en el que insistía en que la gente con sobrepeso no siempre está en baja forma.

El peso de una persona, aseguran todos los médicos que han estudiado el asunto, no quiere decir nada sobre la salud de un individuo por sí solo. Y ni siquiera el aspecto físico –sin contar, claro está, la obesidad mórbida– es un buen indicativo. Lo verdaderamente útil son indicadores como la presión arterial, los niveles de colesterol e, incluso, los de proteínas C reactivas, con los que se conoce el nivel de inflamación. Puedes mirarte a un espejo después de atiborrarte a dulces y pensar que estás sano, pero quizás por dentro tu cuerpo está pidiendo clemencia.

Enlace de la notícia:

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-03-17/estar-en-tu-peso-es-estar-bien-los-gordos-delgados-el-nuevo-peligro_100397/

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