Dietas (sin) milagro

Prometen reducciones de peso en poco tiempo. Los nutricionistas previenen de sus riesgos sobre la salud, el más frecuente, la sobrecarga renal.

Comer 14 potitos al día, beber (sin olerlo) una cucharada de vinagre de manzana antes de la comida o alimentarse a base de alcachofas. Todo con el firme propósito de eliminar el sobrepeso.

La imaginación de las llamadas dietas milagro no tiene límites. Autoridades sanitarias y expertos nutricionistas alertan de sus efectos perniciosos sobre la salud, pero cada año surgen nuevas propuestas, impulsadas por auténticas campañas de marketing y siempre con el apadrinamiento de algún rostro conocido, que logran un número sustancial de adeptos.

Las promesas imposibles (drásticas reducciones de peso en un corto periodo de tiempo) son la principal seña de identidad de estos régimenes. Pero el milagro no tiene secretos para los expertos. “En la mayoría de casos se reduce a una pérdida de líquidos“, revela la coordinadora científica de la Fundació Dieta Mediterrania, Anna Bosch.

 

La pérdida de peso no es real, se pierde agua y no grasa“, abunda la directora de Análisis de la Federación Española de Nutrición (FEN), Susana del Pozo. Así, se adelgaza a costa de la propia salud y de forma temporal. Es el llamado “efecto rebote o yo-yo”, apunta Del Pozo, que explica que los kilos perdidos se recuperan tan pronto se abandona la dieta.

Máximo, un kilo a la semana

Del Pozo previene además de que para que el cuerpo se habitúe “no se debe perder más de medio kilo o un kilo a la semana”. Y desmitifica cualquier tópico: “No existen alimentos buenos y malos”.

Ambas subrayan que las dietas milagro tienen efectos en la salud que pueden ir desde daños psicológicos a trastornos alimentarios o restricciones de energía, entre otros.  Del Pozo apunta además que suelen darse “enfermedades carenciales” por la falta de algún nutriente y que “algunas dietas pueden afectar a los riñones”.

Desde la Sociedad Española de Nutricionistas y Dietistas, Juan Revenga, carga directamente contra la dieta milagro de moda, promovida por el francés Pierre Dukan. La tilda de “fraude” y advierte que estas dietas provocan una “sobrecarga renal, dolores de cabeza y mal aliento”, entre otros.

“Lo peor es que no aprenden a llevar una vida saludable”, lamenta Bosch, que propone una dieta “variada, equilibrada y moderada”.

El periodista especializado en salud y nutrición, Ramón Sánchez-Ocaña cree haber dado con el régimen ideal: “Comer  en plato de postre y con tenedor”, señala. En su libro Perder Peso para dummies (Planeta), defiende que cada persona puede “hacer su propia dieta”, bajo tres premisas claras: cinco comidas diarias, prescindir de las grasas en la medida de lo posible y eliminar los fritos. Y destaca la importancia del convencimiento.

El deporte, ingrediente básico de todo régimen.

Los nutricionistas pregonan a los cuatro vientos las bondades de la práctica deportiva moderada como complemento ideal de cualquier dieta. Con todo, recomiendan consultar a un médico para evitar problemas de corazón.

El presidente de la Fundación Española de Corazón, Leandro Plaza, propone “extremar los cuidados” si no se está acostumbrado a hacer ejercicio y aconseja “caminar rápido dos horas al día, mañana y tarde” porque “con eso no se equivoca nadie”, bromea.

En la misma línea se expresa el cardiólogo Ramón Brugada que recomienda  una “valoración médica” a todas aquellas personas de 40 ó 45 años que quieren perder peso y se propongan realizar deporte. La enfermedad coronaria es progresiva, de modo que, en función de la alimentación que se siga, puede irse obstruyendo sin dar muestra alguna. “Es como unas cañerías que la cal va tapando poco a poco”, simplifica Brugada.

Enlace de la notícia:

http://www.adn.es/lavida/20110606/NWS-1357-dieta-milagro-Dukan-perder-peso.html

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