Casi la mitad de los casos de cáncer pueden prevenirse.

Un estudio británico demuestra que casi la mitad de los casos de cáncer que se detectan cada año están relacionados con hábitos poco saludables como el tabaco, el alcohol o la mala alimentación.

Casi la mitad de los casos de cáncer que se detectan cada año pueden prevenirse, ya que están relacionados con hábitos poco saludables como el tabaco, el alcohol o la mala alimentación. Así se desprende del informe realizado por el Cancer Research UK, de Reino Unido, cuyos resultados se han publicado en el British Journal of Cancer.

Muchas personas creen que el cáncer está en los genes y es cuestión de azar“, asegura el profesor Max Parkin, responsable de este estudio, que apunta en la dirección de que el cáncer es una enfermedad “que tenemos el poder de cambiar”.

En concreto, el estudio revela que cada año hay cerca de 134.000 nuevos casos en los que diferentes factores ambientales o hábitos de vida poco saludables se combinan de una forma u otra causando el desarrollo de esta dolencia.

En total se han identificado hasta 14 factores ambientales, entre los que el tabaco se sitúa como el primer factor previsible, al estar detrás del 23 de los tumores masculinos y del 15,6% de los femeninos. C

El estudio muestra diferencias por sexos en el resto de factores ambientales. Así, mientras en mujeres los factores de riesgo más frecuentes son el sobrepeso (6,9%), el virus del papiloma humano (3,7%) o la exposición al sol o a las cabinas de rayos UVA (3,6%), en los hombres resulta más dañino la falta de frutas y verduras en la dieta (6,1%), el alcohol (4,3%) o los factores de riesgo laboral, como estar expuestos a productos químicos (4,9%).

No imaginábamos que comer frutas y vegetales resultase tan importante a la hora de proteger a los hombres contra el cáncer. O, entre las mujeres, que el sobrepeso representara un factor de mayor riesgo que el alcohol”, ha señalado a la BBC el profesor Parkin, en declaraciones recogidas por Europa Press.

Tabaco, sobrepeso, obesidad…

Algunos de los factores de riesgo están perfectamente descritos, como el vínculo del tabaco con el cáncer de pulmón, aunque hay otros que son menos conocidos, advierten los autores del estudio.

Por ejemplo, y en el caso de cáncer de mama, cerca de una décima parte del riesgo tiene su origen en el sobrepeso o la obesidad. Asimismo, en cuanto al cáncer de esófago o garganta, el 50% del riesgo proviene de comer muy pocas frutas y vegetales, mientras que sólo una quinta parte del riesgo se relaciona con el alcohol, según el informe.

En el cáncer de estómago, un quinta parte del riesgo se debe al uso excesivo de sal en la dieta, y otros, como el de vesícula biliar, no tienen que ver con el estilo de vida.

Según reconoce el doctor Harpal Humar, director ejecutivo de Cancer Research UK, aunque un estilo de vida saludable no garantiza que una persona no vaya a tener cáncer, este estudio ha demostrado que “podemos aumentar significativamente las probabilidades a nuestro favor”. “Deberíamos tratar de hacer todo lo que esté a nuestro alcance“, concluye.

 
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