Mi bebé no me come.

Muchísimas veces oímos a madres diciendo esta frase, y es que resulta sumamente angustiante para una madre que su bebé no coma.

La psicoanalista Mariela Michelena en su libro “Un año para toda la vida” se detiene a hablar, entre otras muchas cosas, de la diferencia que marca pensar y sentir que nuestro niño no NOS come a que nuestro niño no come.

En el primer caso, hay un sentimiento subjetivo de que hay algo de la madre que el niño no quiere, ya sea porque la madre siente que su leche no le gusta a su bebé (si le da el pecho) o que algo de lo que le prepara no está suficientemente bueno. Sin embargo, el segundo caso simplemente sería una información objetiva.

Cuando un bebé no come puede ser por varias razones y es evidente que si pasan los días y no hay manera de que el bebé coma, hay que consultar al pediatra. Sin embargo, tener presente que cuando el bebé mama o toma el biberón preparado por papa/mamá, lo que verdaderamente es importante es que también se nutra del afecto y cariño de su madre/padre. Se debe encontrar un momento de pausa, de intimidad y de calma para poder mirar al bebé mientras su mamá/papá le alimenta, para poderle hablar y acariciar, para crear un espacio de intercambio corporal afectivo y para poderle transmitir lo mucho que le queremos. Esto es fundamental  para el niño.

A veces, esta cuestión que parece simple, se acaba convirtiendo en una gran preocupación que además agrava la situación porque la madre/padre/cuidador se desanima y se estresa y el bebé también lo resiente. Es por eso que ser conscientes que nadie nace enseñado y que el mundo de la maternidad está llena de mitos, nos puede ayudar a calmarnos y a pensar “de acuerdo, tanto mi bebé como yo necesitamos irnos adaptando el uno al otro y eso es lo que vamos a hacer” nos va ayudar más de lo que pensamos.

Es un tema complejo por la cantidad de aspectos que pueden ponerse en juego cuando se alimenta a un bebé y algo no marcha bien, pero viene fenomenal recordarnos que no podemos pretender ser “super woman/super man”  porque no todo lo podemos. Sé que parece un razonamiento lógico pero la experiencia de muchísimos expertos que trabajan con niños, pone de manifiesto que esta pretensión, es muy frecuente y trae problemas.

Por supuesto que debemos confiar en nosotros mismos y en que nos pondremos en marcha para solucionar el problema, pero si el bebé sigue sin querer comer y el pediatra descarta causas físicas presentes, es aconsejable que se consulte a un psicólogo de niños o psicoanalista para que se puedan trabajar todos los aspectos que se ponen en juego al alimentar a un bebé que no tienen relación directa con el alimento en sí pero sí con temas relacionales y emocionales que deben tratarse cuidadosamente por expertos.

Por tanto, cuando nos oigamos decir “mi niño no me come”, reflexionemos sobre qué parte de nosotros está teniendo alguna dificultad con nosotros mismos que pueda estar afectando a la relación que tengo con mi bebé a la hora de alimentarlo y si no encuentro los motivos y el problema persiste, voy a buscar la solución consultando a un experto con la confianza y tranquilidad de que hay solución.

Núria Castelló

Psicologa-Psicoterapeuta. 

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