Lo sufro en mi cuerpo

Siempre hemos oído hablar de los trastornos alimentarios porque siempre han existido pero en las últimas tres décadas su auge ha ido aumentando hasta alcanzar unos niveles que yo calificaría casi de epidemia, como otros tantos trastornos.

Hay muchísima población afectada por ellos y lo que nos toca de una forma muy directa al corazón es la tempranísima edad de comienzo de estos,  ya que podemos encontrarlos desde la infancia.

Obesidad, bulimia y anorexia son términos ya conocidos por la mayoría de la gente y de los cuales hay mucho conocimiento por la lamentable popularidad que han alcanzado y por el protagonismo que han cogido en los medios de comunicación. Sin embargo, y a pesar del éxitos en la divulgación de información a la población, hay muchísimo desconocimiento sobre los motivos de fondo que subyacen a los trastornos alimentarios, y es lógico, ya que si hablamos de trastorno, siempre debemos ponernos en manos de profesionales, que son las personas formadas y preparadas verdaderamente para su tratamiento.

Yo misma, por mi profesión, hablo con varias personas afectadas por ellos y en la mayoría de los casos, las propias personas afectadas, desconocen a nivel consciente que su trastorno está íntimamente ligado a su contexto relacional, o lo que es lo mismo, a la relación que establece el sujeto con el sistema de cuidado que lo rodea.

El tratamiento debe pasar por el médico, el especialista en nutrición y el psicoterapeuta, como mínimo.

Desde mi punto de vista, el abordaje psicoterapéutico debe ser de línea dinámica ya que éste irá en gran parte orientado a trabajar sobre el entramado bio- psico- social  e incluso espiritual del paciente para que pueda ir encontrando los nexos entre los motivos emocionales que sufren en su cuerpo en forma de trastorno alimentario.

Es decir, desde mi manera de comprender a este tipo de trastornos, entiendo al trastorno como a un síndrome que en realidad nos está indicando que existen conflictos internos  (mayoritariamente de tipo ansioso y depresivo) que le provocan un dolor y un sufrimiento emocional latente al paciente que manifiesta en su cuerpo.

Lejos de su aparente sencillez, comprender y trabajar la conexión entre el sufrimiento emocional del sujeto y ese “acting” en y con su cuerpo, resulta sumamente complejo y laborioso.

En los posteriores artículos hablaré con algo más de detalle sobre la obesidad, la bulimia y la anorexia para que pueda entenderse de manera más clara lo que hoy comento a nivel más teórico.

Quisiera acabar este artículo con un mensaje claro para aquellas personas que sufren algún trastorno alimentario: hay tratamientos y solución pero es necesario ponerse en manos de profesionales cuanto antes.

Núria Castelló

Psicologa-Psicoterapeuta. 

Leave a Response

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.