Relacionan las bebidas azucaradas con 25,000 muertes al año en EE. UU.

Un estudio calcula el rol de las bebidas en la obesidad, la enfermedad cardiaca, la diabetes y algunos cánceres a nivel mundial.

Más de 180,000 muertes en todo el mundo en 2010 se relacionaron con una ingesta alta de bebidas ricas en azúcar, estima un estudio reciente, lo que incluyó 25,000 muertes en Estados Unidos. La mayoría de muertes ocurrieron en países con ingresos entre bajos y medianos, anotaron los investigadores de la Universidad de Harvard.

Los hallazgos son sorprendentes porque “con frecuencia pensamos que esto es un problema solo en países con ingresos altos, como los EE. UU.”, comentó la investigadora líder Gitanjali Singh, becaria de investigación de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Harvard, en Boston.

Singh dijo que sus hallazgos, presentados el martes en la reunión de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) en Nueva Orleáns, apuntan a la necesidad de políticas para controlar la ingesta de bebidas azucaradas de las personas.

Un esfuerzo de ese tipo en la ciudad de Nueva York acapara actualmente los titulares. La semana pasada, un juez derogó el controversial límite de tamaño de los refrescos y otras bebidas azucaradas grandes promovido por el alcalde Michael Bloomberg, un día antes de que la regla entrara en vigencia. Bloomberg dijo que apelará la decisión y defendió su plan, que habría limitado el tamaño de las bebidas azucaradas vendidas en restaurantes, carritos de comida y cines a 47 centilitros (16 onzas).

Singh dijo que ese no es el único tipo de medida que las autoridades pueden tomar. Otras incluyen impuestos sobre las bebidas con azúcar añadida, o limitar los anuncios de las bebidas para los niños.

Pero es difícil conseguir que se adopten las medidas “anti refrescos”, y no solo porque la industria de las bebidas y muchos consumidores se resisten. También es difícil precisar los efectos negativos de la salud de un componente de las dietas de las personas, aunque se trate de uno nutricionalmente sospechoso.

Estos últimos hallazgos no prueban que las bebidas azucaradas maten a las personas. Solo muestran una correlación entre el consumo elevado y las muertes por enfermedad cardiaca, diabetes y ciertos cánceres.

“Este tipo de estudio no puede probar causalidad”, señaló Lona Sandon, profesora asistente de nutrición clínica del Centro Médico de Universidad de Texas Southwestern, en Dallas.

“El consumo de bebidas azucaradas con frecuencia va de la mano con otras opciones alimentarias o conductas malsanas”, señaló Sandon, quien no participó en el estudio. “Las enfermedades crónicas, como la enfermedad cardiaca y la diabetes, son resultado de muchos factores, no solo de la ingesta excesiva de azúcar”.

Pero aún así, todos deben limitar el azúcar añadido, de las bebidas y de las comidas, enfatizó Sandon. “Simplemente no necesitamos azúcar añadida, que son calorías vacías”, comentó.

 La industria de las bebidas también se pronunció sobre los hallazgos.

“Este [estudio], que no ha sido revisado por profesionales ni publicados, es más sensacionalismo que ciencia”, aseguró en una declaración emitida el martes la Asociación Americana de Bebidas (American Beverage Association, ABA).

“No muestra de ninguna manera que consumir bebidas endulzadas con azúcar provoque enfermedades crónicas como la diabetes, la enfermedad cardiovascular ni el cáncer, las causas reales de muerte entre los sujetos estudiados”, añadió la ABA. “Los investigadores dan un salto inmenso cuando toman, de forma ilógica y errónea, cálculos de la ingesta de bebidas en todo el mundo y alegan que esas bebidas son la causa de muertes que los autores mismos reconocieron que se deben a enfermedades crónicas”.

Singh, autora del estudio, se mostró de acuerdo en que para una persona particular, muchos factores contribuyen al riesgo de enfermedad cardiaca, cáncer u otras afecciones crónicas. Pero dijo que a “nivel poblacional”, sigue siendo posible estimar el número de muertes atribuibles al consumo de bebidas azucaradas.

Para leer el artículo completo:

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_135131.html

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