Productos light.

 

Para muchas personas, la opción de encontrar productos light, es su salvación. Para ellos, consumir los “light” lo consideran una manera más sencilla y practica de consumir sus alimentos preferidos pero manteniendo la línea o sintiéndose menos culpables.

A pesar de ello, no nos podemos equivocar con el concepto “light”. Según la legislación Europea, se considera “light” todo aquel producto alimentario que contenga un 30% menos de calorías (como máximo) que su producto original.

Por lo que a simple vista podemos considerar, primero  que si de un alimento se puede hacer uno similar pero “light”, quiere decir que el original tiene bastantes calorías y segundo, si tienen tantas calorías puede ser que sea un alimento rico en grasas.

Si echamos un vistazo en el supermercado, observamos que la mayoría de los productos “light”, se basan en alimentos originales con muchas grasas y azúcares, como por ejemplo: patatas fritas, mayonesas, quesos cremosos o refrescos.

Vamos a poner un ejemplo para que nos demos cuenta de las calorías que puede contener unas patatas fritas “light”.

De media, 100 g. de patatas fritas “originales”, pueden contener más de 500 Kcal, por lo tanto, si le restamos un 30% como máximo,  las patatas “light” contienen 350 Kcal/100 g. Así que, nos creemos que son más saludables y con pocas calorías, pero aun así, es un alimento calórico.

Legislativamente, según la Unión Europea, un producto se considera bajo en calorías cuando contienen 40 Kcal (máximo)/ 100 g. en alimentos sólidos y 20 Kcal (máximo)/100 ml, en productos líquidos.  Y sin calorías, cuando contiene como máximo 4 Kcal cada 100 g o cada 100 ml.

Así que, los términos “light” y bajo en calorías no quieren decir lo mismo, así que… !cuidado!

 

 

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