Los “dietistas” no cualificados.

Durante estos meses la mayoría de los pacientes,  que van a las consultas de los dietistas, tienen como objetivo bajar de peso. Pero bajar de peso es una cosa, y adelgazar es otra. 

Para que no tengáis dudas sobre dónde y a quién acudir, os presento este artículo publicado hoy mismo en Eroski Consumer, dónde os ayuda a evitar el peculiar “dietista” que nunca ha ido a una clase de nutrición.

Beber agua de mar, olvidarse de la leche, suprimir cereales y legumbres o quitar para siempre el aceite de oliva de nuestra cocina. Estas indicaciones son solo algunos ejemplos de los inquietantes “consejos nutricionales” que se ponen sobre la mesa de muchos hogares, ya sea en forma de dietas milagro, folletos publicitarios o libros. Todos ellos, por supuesto, vienen presentados con un empaque elegante y cuidado (a menudo, de la mano de algún personaje famoso que poco sabe de nutrición, pero mucho de audiencias) y que convierten a estos “métodos”, fórmulas o libros en éxitos absolutos de ventas. Dado que la alimentación es clave para la salud, cabe preguntarse por qué funcionan tan bien estas dietas, qué problemas pueden ocasionar y, sobre todo, cómo descubrir a los falsos “gurús” que las promueven.

Falsos gurús: los seis rasgos habituales

¿Qué tienen en común la actriz estadounidense Gwyneth Paltrow, el médico japonés Hiromi Shinya y el francés Pierre Dukan? Los tres son autores de libros sobre nutrición que arrasan en índices de ventas (y a la salud de sus lectores). En principio, no parece lógico brindar credibilidad a una autora cuyo currículum nutricional es nulo, o a otros autores que, aun siendo médicos, contradicen en sus libros a las recomendaciones dietéticas de las entidades de referencia en salud pública. Sin embargo, y pese a las continuas críticas de la comunidad científica, el hecho de que ‘It’s all good‘ o ‘La enzima prodigiosa’ se hayan convertido en Best Sellers obliga a detenerse en este asunto.

Es claro que cada vez hay más interés por la nutrición. Y esto, aunque se trata de algo deseable, en ocasiones se acompaña de expectativas exageradas y poco realistas al respecto de los beneficios de una buena alimentación. Sobre todo, porque los conocimientos dietético-nutricionales de la población son bastante superficiales. Eso nos convierte en lectores vulnerables y crédulos ante las campañas de ventas, los mensajes bien montados, los libros bonitos o los falsos testimonios. Para poner freno a esa situación, a continuación se listan seis rasgos que suelen compartir los falsos gurús:

  1. Venden suplementos dietéticos, o bien perciben una contraprestación económica en función del volumen de venta (un ejemplo, el salvado de avena ‘Dukan’). El profesor Edzard Ernst (investigador y experto en evidencias científicas) considera que “cuando un científico se vuelve empresario, la verdad puede estar en riesgo”.
  2. Realizan declaraciones irrazonables o exageradas relacionadas con la alimentación, tales como rápidas disminuciones de peso o “curación” de una amplia gama de enfermedades (demencia senil, aterosclerosis, disfunción renal, depresión, osteoartritis o incluso el cáncer).
  3. Afirman que sus teorías son aplicables a toda clase de pacientes, con cualquier tipo de desorden físico, mental o emocional, sean adultos o niños.
  4. Sustentan sus tesis en teorías categóricas que suelen hacer alusión a la insulina, al índice glucémico, a la inflamación, a la oxidación y al metabolismo (este último nunca falla).
  5. En sus argumentos no faltan palabras o frases tales como “desintoxicación”, “sin químicos”, “limpieza”, “equilibrio interior”, “curación vibracional” o “alimentación natural y energética” (la palabra “natural” es muy habitual escucharla en boca de los falsos gurús).
  6. Mencionan a las llamadas “teorías de la conspiración”, del estilo: “La industria farmacéutica y el gobierno trabajan juntos para ocultar información acerca de una cura milagrosa”. Siempre es mentira. Una mentira que pretende distraer al lector de las obvias preguntas de sentido común acerca de la llamada “cura milagrosa”.

Principales peligros de seguir la dieta de cualquiera y de cualquier modo

El principal peligro de estos individuos es que generan una gran desorientación. La Academia Americana de Nutrición (antigua Asociación Americana de Dietética) indica que la desinformación nutricional hace que los consumidores pierdan la fe en las fuentes tradicionales de información nutricional, que cada vez presten menos credibilidad a las entidades de referencia. Además, erosionan la capacidad de confianza de la población a la hora de gestionar un estilo de vida saludable (“no te puedes creer nada, así que no hago ningún cambio”). Si se pierde la confianza del público en las iniciativas que pretenden mejorar la salud pública, el daño puede ser de una magnitud tremenda.

Pero hay más perjuicios físicos, ya que hacer caso a falsos profesionales sanitarios interfiere con los consejos o las pautas de los dietistas-nutricionistas, que guardan una relación estrecha con la mejora de la salud. Además de las consecuencias impredecibles de seguir una pauta dietética sin sentido, apostar por el método de un falso gurú puede:

  • Demorar (o evitar) la búsqueda de un tratamiento sanitario adecuado y necesario para curar una enfermedad
  • Generar malnutrición
  • Elevar el riesgo cardiovascular
  • Favorecer el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria
  • Cronificar o sistematizar hábitos alimentarios arriesgados
  • Fomentar el sentimiento de frustración, que perjudica al estado psicológico
  • Producir gastos económicos innecesarios
  • Padecer efectos secundarios a causa de suplementos dietéticos no evaluados en humanos
  • Causar síntomas como caída del cabello, debilidad de las uñas, mareos, astenia, etc.

Para leer el artículo completo:

http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/alimentos_a_debate/2013/06/19/217057.php

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