Hábitos desde la infancia

En nuestra infancia imitamos y repetimos  todo lo que vemos y todo aquello que nos enseñan  nuestros padres, abuelos, profesores o incluso amigos.  Está claro que es una magnifica manera para aprender  unos conocimientos que después nos serán de gran ayuda.

En algunas ocasiones lo que aprendemos, con el tiempo se nos van olvidando, pero hay otras cosas que las aprendemos y que jamás las olvidamos. Es más, las incorporamos en nuestra vida en forma de hábito.   Un ejemplo claro seria la manera en que cogemos un simple tenedor o cuchillo.

Si nuestros padres nos enseñan a coger un cuchillo de una determinada forma, lo seguiremos cogiendo así,   posiblemente durante toda nuestra vida.

Este ejemplo es muy simple y no tiene efectos adversos,  ya que sea como sea, podremos cortar ese trocito de carne y al final, nos lo llevaremos a la boca.  Pero el problema surge cuando  nuestros padres nos enseñan, o mejor dicho, nos enseñan  ir al cole sin desayunar o  bien, nos acostumbran a merendar un croissant.

Los hábitos, también los alimentarios, se inician durante las primeras etapas de la vida. Por lo que incorporar hábitos alimentarios no saludables a su  vida, puede comportar que a la larga tengan problemas de sobrepeso u obesidad.

Esta patología se suele iniciar a los 5-6 años de edad y el hecho de que un niño sea obeso  a los 10-13 años implica que ese niño, tiene un 80% de posibilidades de que sea un adulto obeso y que  sufra las diferentes enfermedades que se relacionan con la obesidad.

Por lo que  es muy importante que enseñemos a los más pequeños de la casa una cultura alimentaria sana. Así, que la mejor manera de enseñarles a comer bien, es  que ellos mismos vean en casa,  a sus padres y a sus familiares más cercanos, unos hábitos alimentarios correctos.

A continuación encontrareis unas breves recomendaciones sobre cómo podemos dar ejemplo a nuestros pequeños y  como podemos cambiar  los hábitos negativos de nuestros niños:

1-      Dar ejemplo a los niños comiendo de postre  fruta fresca y a poder ser de temporada.

2-      Darles de comer lo mismo que coman los adultos, siempre y cuando el niño tenga una edad y situación fisiológica adecuada.

3-      Ofrecerles una amplia variedad de alimentos y técnicas culinarias para que se acostumbren a comer de todo.

4-      Nunca cocinarles ni cambiarles un plato de comida, que no le guste,  por otro que le guste más.

5-      Introducir un alimento rechazado por el niño de forma repetida, acompañándolo de alimento que le sean familiares para favorecer su aceptación y con un ambiente positivo y estimulante.

6-      Darles para desayunar y merendar alimentos saludables y evitar la bollería industrial y el exceso de zumos.

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