¿Cómo consigo que mi hijo coma verdura?

Los niños sin duda son los comensales que se tienen que ganar por la vista y posteriormente, por el  sabor del alimento. La presentación de un plato puede ser el motivo determinante para que el niño acepte o no comerlo.

Si a nuestro hijo le cuesta comer verdura, no podemos querer ganar la batalla presentándole un triste plato de acelgas. En cambio, si preparamos un plato de acelgas con un poco de puré de patata y unos tomates cherry, podemos conseguir llamar la atención de nuestro hijo,  mediante la presencia de diferentes texturas y colores.

E incluso, si queremos, podemos preparar un divertido plato, dibujando un árbol con frutos. Por ejemplo, con el puré de patatas hacemos el tronco del árbol,  las acelgas las colocamos de tal manera que haga la copa y con los tomatitos cherry,  representamos los frutos del árbol.

Así que, debemos jugar con la textura, los colores y sobre todo, siempre que se pueda, hacer presentaciones divertidas.

Cuando nuestro niñ@ sea un poquito más grande y dejemos de preparar estos típicos platos, podemos compensar, o mejor dicho, hacer una comida más equitativa. Es decir, cocinar un plato que no le gusta mucho,  para que haga el esfuerzo de comerlo, y así posteriormente, comer uno de sus platos favoritos.

Pero lo que debemos evitar es ofrecerle un postre que le guste mucho como helados, tartas, flanes o natillas, ya que aportan una elevada cantidad de grasas  y azúcares.  Por lo tanto, es más recomendable cocinarle el primer plato o el segundo, dependiendo de cuál sea el plato que le servimos y que no le gusta.

Sobre todo, debemos evitar que el niño adquiera el concepto de que se debe de compensar con regalos, ya que debemos conseguir que adquiera unos hábitos saludables sin querer nada a cambio.

Un gran número de estudios afirman que la infancia es la etapa de la vida en que se aprende y se adquieren los hábitos alimentarios, que posteriormente,  pondrán en práctica el resto de sus vidas. Así que hay que intentar que su alimentación sea lo más equilibrada y variada desde la infancia.

Por último, os recomendamos que seáis constantes y persistentes con la alimentación de vuestros hijos. Lo más habitual es que la primera vez que prueben un alimento nuevo no les guste,  sobre todo cuando son verduras, frutas o hortalizas. Las papilas gustativas deben adaptarse a esos sabores nuevos, es más, los estudios indican que entre la 6-8 vez es cuando los niños asimilan y aceptan el alimento.

 

 

 

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